miércoles, 23 de enero de 2008

11-S 1714 Mentiras a una celebración


Henry Kamen es un prestigioso historiador e hispanista británico, que hace pocos meses publicó su última obra titulada “Felipe V: el rey que reinó dos veces”, y que en diversas ocasiones ha conseguido irritar al nacionalismo catalán con declaraciones históricas de gran calado. De todas ellas la más clara es la opinión que tiene el historiador de los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 1714 en Barcelona.

El historiador, tras una serie de investigaciones, que no han necesitado ser muy exhaustivas para mostrar hechos reales tal y como sucedieron, ha redactado una serie de acontecimientos que la historia nacionalista-separatista catalana ha ido desfigurando a lo largo del tiempo, principalmente desde finales del siglo XIX, momento en el que se configura el catalanismo, paso previo del actual nacionalismo y que seguramente dará paso a una fuerza separatista radical.

Estos acontecimientos que el nacionalismo catalán abandera como fuerza nacional catalana contra las tropas españolas y que tienen en el 11 de septiembre de 1714 su punto de celebración –hay que ser un poco masoquista para celebrar una derrota- como día nacional catalán son hechos de resistencia local, es decir, la resistencia de las tropas del archiduque Carlos y pretendiente al trono real español, no olvidemos esto último, es básicamente en Barcelona y no en toda Cataluña como quieren hacernos ver los perdedores de hoy.

Además, la resistencia al ataque borbónico que se lleva a cabo en la ciudad condal tiene una duración de trece meses, con lo cual la fecha del once se septiembre no es más que la fecha de la última derrota, pero ¿por qué no nos recuerdan la fecha del inicio del sitio? O mejor aún, ¿por qué no celebramos durante trece meses el día nacional de Cataluña?.

Una de las mayores mentiras que se han contado y se siguen contando, sobre todo por los historiadores y profesores universitarios, es que la guerra fue entre catalanes y españoles. Como si hubiese sido una guerra entre dos naciones o dos estados. Algo que es totalmente falso, ya que la lucha fue entre partidarios del pretendiente borbónico Felipe de Anjou y partidarios del pretendiente Carlos de Austria. Recordemos, nuevamente, que era una guerra civil española, del siglo XVIII, y una guerra civil no es una guerra entre territorios si no que es una guerra entre dos bandos de un mismo territorio.

Algo parecido sucede con la guerra civil de 1936 – 1939, los nacionalistas catalanes dicen algo así como que Cataluña perdió la guerra civil y la ganó Franco. Pues vaya falacia. La guerra civil (la del siglo XX sobre todo) la ganan unos y la perdemos todos. Y en el bando borbónico, el que sitiaba Barcelona, encontramos, según el historiador Kamen, a muchos catalanes y muchos de la Corona de Aragón.

Pero esto no es todo, no solo el ejército borbónico tenía contingentes de catalanes, si no que la mitad, aproximadamente, del ejército sitiado estaba compuesto por alemanes. Que siete días antes del 11 de septiembre, el día 4, Rafael Casanova rechazara una rendición digna con Berwick, que estaba al mando de las tropas borbónicas, tampoco se cuenta en las universidades y libros pro-separatistas catalanes.

Que las pérdidas de las tropas sitiadas fue de 6000 combatientes, aproximadamente, sí se cuenta, pero que en el otro bando murieron alrededor de 2000 soldados no se cita en ningún sitio.

Que entre Casanova y Villarroel no existía buena sintonía lo demuestra la dimisión de este último tras rechazar la propuesta de paz del 4 de septiembre, y no como quieren vendernos ahora los nacionalistas catalanes de que tanto uno como otro son héroes de la patria por la defensa de unos valores, unos sentimientos y una tierra, que realizaron juntamente.

Pero para demostrar, una vez más, que el nacionalismo es obtuso, cerrado e irreal, sólo tenemos que ver el siguiente dato.

El héroe de la nación, Rafael Casanova, que defendió casi hasta la muerte su tierra, estaba ya apenas cinco años después en Barcelona, ejerciendo de abogado, viviendo en una casa de gente bien asentada, con dos criados y con numerosas posesiones adquiridas por parte de la familia de su esposa. ¡Qué héroe y cuánto perdió Cataluña! ¡Menuda represión!

Claro que todo esto no lo cuentan los libros -subvencionados- de los estudiantes en las escuelas, los institutos y menos aún, los libros que se recomiendan en las universidades. Tiene que venir un historiador británico a explicarnos nuestra historia, la historia de una guerra civil en el siglo XVIII, una guerra en la que muchos catalanes perdieron pero muchos otros ganaron, igual que el resto de españoles. Una guerra que el nacionalismo catalán cree –o quiere hacernos creer- que perdimos todos los catalanes. Una guerra que perdió el nacionalismo catalán.


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