miércoles, 19 de noviembre de 2008

Nota de Prensa. Girona


C’s considera un insulto a los gerundenses tirar adelante el pabellón de la Devesa.

La Agrupación de Ciudadanos - Partido de la Ciudadanía (C’s) de Girona, manifestó meses atrás su oposición al proyecto del pabellón de la Devesa, y que el proceso participativo abierto era un puro trámite de cara a la galería, dado que la decisión final la tomaría el ayuntamiento.


C’s, ve “poco serio” y una “falta de respeto” llevar a cabo el Pabellón de la Devesa, más aún en época de crisis. Según fuentes locales del partido, el equipo de gobierno se “ríe de todos los ciudadanos, y no nos podemos estar de brazos cruzados viendo como nos insultan y utilizan nuestro dinero para un equipamiento innecesario a corto plazo, mientras continuamos siendo una de las ciudades españolas dónde más impuestos se pagan”.


La Agrupación de Gerona de C’s, cree más necesario utilizar el dinero destinado a la construcción del pabellón de la Devesa a ayudas sociales y bajar los impuestos para ponerlos al nivel de otras ciudades españolas, así como “continuar preservando uno de los monumentos naturales más característicos de nuestra ciudad”.

SIN VERGÜENZA

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ABC
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El espectáculo de la comparecencia Zapatero contra «Txeroki», es un golpe determinante para ETA, es como el de una imaginaria Bibiana Aído anunciando una ley contra el aborto, es un gran avance para el progreso, por ejemplo. Con la misma convicción con la que defendió la negociación con «Txeroki», con el mismo entusiasmo con el que anunció una nueva ley del aborto. Lo que demuestra que nuestro presidente es, ante todo, un showman, un hombre que interpreta un papel, adaptado al público en cada actuación. Y es un buen showman, se mete de lleno en el papel, se cree el perseguidor número uno de ETA en sus últimos números. Sin rubor, sin el más mínimo asomo de vergüenza por contradecir su propia política antiterrorista de toda una legislatura.

Cuesta creer que Zapatero crea ahora en la derrota de ETA. Más que nada porque en ningún momento explicó su cambio de ideas. Los shows no se explican, se interpretan. Y ahora interpreta la derrota policial del terrorismo. Con los mismos argumentos que usamos quienes rechazamos su negociación. Con ellos ha construido su nuevo guión. Con los que decían que la detención de los cabecillas lleva a ETA a su fin. Que ETA está más débil cuando la policía actúa. Que la lucha policial es una gran contribución a la libertad y a la democracia. Que la solución policial es determinante contra el terrorismo.

Y lo será, si tenemos la suerte de que el showman no cambie de nuevo el papel. Lo que podría ocurrir en cualquier momento. Si las circunstancias y el estado de ánimo del público cambian. Como atinadamente recordaba ayer Rogelio Alonso en la Tercera, este golpe contra ETA es y será determinante únicamente si no se legitima de nuevo a ETA con otro proceso de negociación. O de diálogo. O de acercamiento a los batasunos. Da lo mismo el nombre. Otros golpes determinantes, el de Mikel Antza en 2004, por ejemplo, no lo fueron, porque la negociación mantuvo intacta la legitimidad de ETA entre los suyos y la fe de los terroristas en su capacidad de doblegar al Estado.

Aún lo creen. Tuvieron al Gobierno tres años a su disposición. Y esperan una nueva adaptación del show.
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EDURNE URIARTE
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martes, 18 de noviembre de 2008

lunes, 17 de noviembre de 2008

Pilar Rahola, tía, no tienes ni puta idea

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La columna de Manuel Trallero
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No hay nada más arriesgado que la propia ignorancia. A raíz del artículo maldito, la simpar pontifica en La Vanguardia del domingo: “Pujol habría tenido tiempo”. Una temeridad en relación a lo publicado en The Economist. La chica saca la bola de vidrio y adivina lo que hubiera podido pasar si Cleopatra hubiera tenido la nariz más larga. Le pone huevos a la cosa y afirma: “La primera de rigor histórico. Si hubiera sido en la época de Jordi Pujol, no sólo lo hubieran recibido (…) Pero, claro, los de ahora no hablan inglés”. Ni puñetera falta que les hacía porque da la casualidad, puñetera casualidad que el enviado de The Econmist, Michel Reid, habla perfectamente castellano, uno de los pocos que lo hablan en aquella redacción, por estar especializado en asuntos de Iberoamérica. Y por eso, precisamente por eso, fue enviado.

Más ridículo para la Rahola que se ha quedado con las posaderas al aire en el periódico más importante de Catalunya. La ínclita se pregunta: “¿Es pertinente que un gobierno riña a una revista por una publicación que no le guste?”. Pilar, por favor, trabaja un poco, aunque sólo sea un poquito. ¿Sabes qué pasa Pilar? Pasa que en el año 1999, concretamente el 7 de octubre, The Economist contrapuso el “nacionalismo feroz” de Pujol con el “menos irritable sobre su identidad de Maragall”. Y sabes Pilar ¿con qué se ilustraba el artículo? Con una foto de Adolf Hitler encima de un coche descapotable. ¡Comparaban a Pujol con Hitler! Y ¿sabes qué más pasó? Que el gobierno del señor Pujol, igual, igualito que el gobierno del señor Montilla, protestó ante la revista y The Economist hizo lo mismo exactamente lo mismo: no rectificó. Lo dicho, Pilar: gánate el sueldo, querida, porque al final el ridículo no lo hará el gobierno, sino periodistas como tú y el medio para el que (no) trabajas. Por ende, los periodistas catalanes y la propia Catalunya. ¡Hala, reina, a sudar la camiseta y menos teñirte el pelo!
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sábado, 15 de noviembre de 2008

Contra el Fascismo Nacionalista: Gritamos y gritaremos ¡LIBERTAD!

En la manifestación de la LEC, todos éramos esos 25 ciudadanos que acudieron, todos éramos agredidos por esos cachorrillos nazis... Pero no solamente agredían a C's, agredían a la democracia, a la libertad.

Por eso, el próximo día 22, no seremos solo 25 personas, seremos centenares de ciudadanos, que delante de un mecanismo opresor de la libertad de expresión como es hoy en día el CAC, gritaremos bien fuerte: Libertad!

Como muy bien dice nuestro compañero Sergio Sanz, los antifranquistas de ayer somos los Ciudadanos de hoy.

Nota Premsa. Girona

C’s demana la retirada del consorci creat per la posta en marxa d’una televisió pública gironina en format TDT.


L’Agrupació de Girona de Ciutadans – Partido de la Ciudadanía (C’s), ha demanat a l’ajuntament la renuncia al projecte de crear un canal de TDT públic i la immediata sortida del consorci format per aquest objectiu.
Per C’s, resulta “vergonyós” que s’hagin destinat gairebé 400.000€ (260000€ el 2007 i 130000€ el 2008) en la creació d’un consorci de municipis al Gironès per impulsar un canal de televisió digital terrestre.

Segons C’s, “està demostrat que un canal de televisió no és un servei públic necessari ja que aquest servei es troba cobert amb els mitjans de comunicació privats existents i, per tant, no és d’interès general”.

Per C’s, “la crisis financera que arrosseguen les televisions públiques del nostre entorn, hauria de fer-nos desistir d’embarcar-nos en projectes de dubtós interès públic i molt costosos per a la ciutadania que és qui paga”. En aquest sentit, C’s recorda que Girona és una de les ciutats espanyoles que més impostos paga i es troba en el TOP TEN dels índexs que mesuren la pressió fiscal.

Finalment C’s, creu que la creació d’aquest canal de televisió té com a objectiu “mantenir al poder als que governen” i per això ha sol·licitat la retirada d’aquest projecte i el rescat dels fons ja destinats i no executats.
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Publicat.
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viernes, 14 de noviembre de 2008

En Inglés

Se sorprende Mike Reid, redactor de The Economist, por la reacción del gobierno nacionalista a su informe sobre Cataluña. Dice: no es nada que no hayan escrito los periódicos. ¿Nada? Es mucho menos de lo que han escrito y escriben algunos (pocos) periódicos. Pero es letal para la Generalitat que The Economist legitime lo que este periódico, por destacado ejemplo. lleva escribiendo desde hace tiempo. Desde el punto de vista del gobierno nacionalista lo que escribe este periódico sólo sirve para redactar pancartas y eslogans minoritarios: y ha sido una muy desagradable sorpresa que uno de los grandes opinion makers haya decidido apoderarse de sus argumentos. La razón de que lo haya hecho es simple: para The Economist la verdad no está sometida al poder nacionalista.

La propia Generalitat, fruto de su incomparable tosquedad y de su burda obsesión dirigista, ha acabado dando la prueba del nueve de todo lo que la revista inglesa ha escrito y de lo mucho que se ha dejado por escribir. El periodista Reid se mostraba estupefacto ante el hecho de que se le hayan exigido disculpas. La estupefación sólo puede ser retórica: ni siquiera a un caballero inglés debe sorprenderle, por poco que haya investigado las formas y contenidos del gobierno nacionalista, esta reacción que tan bien describe uno de los adjetivos (copyrigth Muñoz Molina) del artículo. Caciquil, desde luego. ¿En qué otra fuente intelectual y moral que no sea el patético caciquismo puede inspirarse el gobierno nacionalista a la hora de negar frecuencias radiofónicas en nombre de Cataluña (así lo explicitó ayer en el parlamento don José Montilla ante la petición del diputado Rivera), o a la hora de protestar ante una empresa de comunicación privada en el mismo nombre de la patria mancillada? Brutos como caciques.

No querría acabar sin darle al periodista Reid una información que acaso le interese. La razón de que don José Montilla no hubiese querido recibirle en su viaje a Cataluña no es la que la consejera de Justicia, en funciones de portavoz, expuso con el candor peregrino del que duerme en cárceles y palpa las sábanas de burdeles –ambas cosas ha hecho la consejera a fin de procurarse titánicas experiencias de lo real. No es el trabajo, la razón. Entre las tareas obvias de don José Montilla está la de recibir al enviado de una de las grandes revistas universales, cuya difusión entre las élites rebasa el millón de ejemplares. No es el trabajo. Sólo es el miedo. A la calidad de las preguntas; pero, sobre todo, a la calidad de las respuestas.

(Coda: «La mayoría de estas misiones [catalanas en el exterior de España] están mal organizadas y no han logrado nada, salvo una cobertura favorable de sus medios de comunicación cautivos. Mike Reid, The Economist, 6 de Noviembre.»