miércoles, 12 de noviembre de 2008

El uso político de las lenguas

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El perverso uso político de la lengua ha llevado a invertir el sentido de su función. De instrumento de comunicación, han pasado a serlo de separación. En el mundo, y no sólo en nuestro limitado espacio nacional, donde el vascuence, el catalán y el gallego han venido subvirtiendo todo el entramado de relaciones que componen una nación.
Hace años la Crida, una esperpéntica organización parapolítica de los nacionalistas catalanes radicales, difundió un mapa, un planisferio, en el que aparecían señalados todos los países y regiones en los que, según ellos vendían, había "lenguas oprimidas". Como por entonces yo era joven y tenía ánimos para la discusión de lo inmediato, me detuve en una parada callejera en la cual se regalaban esos mapas, y en la que había uno expuesto. Le pregunté al muchacho que se encargaba de aquello por qué habían señalado el Paraguay, conociendo de antemano la respuesta: me dijo, como era de esperar, que el guaraní era una lengua oprimida por el español invasor, y que los indígenas tenían todo el derecho del mundo a expresarse en ella.

Era la época, todavía, de Stroessner, un militar sin guerras, primera generación en Paraguay, hijo de alemanes o alemán él mismo, que gobernó el país con mano de hierro durante largo tiempo. Stroessner promovió ampliamente el uso del guaraní en los medios de comunicación, sobre todo en el más influyente entre las grandes masas de analfabetos: la radio. Había más emisiones en guaraní que en cualquier otro idioma: tal vez el dictador no lo supiera designar así, pero hacía ingeniería social mediante la inmersión lingüística.

¿Qué se proponía el hombre con aquello? Pues evitar que los paraguayos escucharan las radios en español y en portugués que, desde Argentina, Uruguay y Brasil, emitían sus programas con serias críticas al régimen. Fue un proceso de aislamiento, un cordón sanitario lingüístico, que le permitió sobrevivir como último dinosaurio de la región. Desde luego, la cosa fue promovida como preservación cultural, pero poco tuvo de preservación, puesto que Paraguay había sido arrasado en el siglo XIX, durante una guerra que se convirtió en uno de los verdaderos genocidios previos al siglo XX (los otros fueron el de la Vendée y el del Congo): "No debe quedar vivo un paraguayo mayor de diez años", sentenció un prócer argentino, y así se hizo, dando lugar a lo que, generosamente, cabría calificar de interrupción en el desarrollo histórico del guaraní, que quedó como lengua residual de las mujeres indígenas sobrevivientes y que no creció en la escritura.

Como factor de división y, por lo tanto, de debilitamiento institucional de los Estados en los que el conflicto prospera actúan hoy el flamenco y el valón en esa Bélgica que se mantiene milagrosamente junta, que no unida, solo por alojar en su territorio la capital de la Unión Europea. Lo mismo cabe decir del inglés y el francés en ese Canadá que Francia quisiera seguir viendo como colonia propia en América: aún tengo presente la visita de De Gaulle a Canadá, y su pomposo discurso oficial que terminó con una provocación a sus anfitriones: "¡Viva Québec libre!", se permitió proferir Le General (no sé si Leclerc, el verdadero héroe de la resistencia francesa, superado políticamente por el militar alto al que Churchill despreciaba con toda su alma, hubiese hecho algo parecido).

Por otra parte, tengo que concluir que no es en vano que Alemania y Francia ocupen el puesto que ocupan en nuestros destinos, vista la claridad con la que han enfocado históricamente la identidad de lengua y nación. Alemania, desde Lutero. Francia, desde la revolución de 1789, que encontró un país lingüísticamente disperso e impuso a sangre y fuego el francés, hasta entonces privativo de la Île de France y algunas otras zonas.

Resulta curioso constatar que son los progres los que más se inquietan por el destino de las lenguas minoritarias, cuando hubiesen sido de todo punto imposibles algunos de los avances de los que tan orgullosos están: por ejemplo, los procesos de descolonización y el nacimiento en África de nuevos Estados, que en algunos casos han llegado a adquirir entidad de naciones. Véase Argelia: cuando los franceses colonizaron el territorio se hablaban allí veintinueve variantes del árabe, mutuamente ininteligibles (como lo eran hasta la impostación del batua las ocho lenguas que ahora se quieren "integradas", desde el vizcaíno hasta el bajo navarro, según bien explica Gregorio Salvador en Lengua española y leguas de España): la independencia de Argelia no era posible sin una lengua que permitiera organizar a los distintos sectores étnicos y culturales (aún hoy con enormes conflictos entre ellos), y esa lengua fue el francés, difundido y asumido por la omnipresencia de la escuela pública de los colonizadores. En francés se estructuró el Frente de Liberación Nacional y en francés se rigieron los prostíbulos con que se financió en buena parte su guerra. También en francés tuvieron que entenderse los torturadores de la OAS, de muy diversos orígenes, aunque en la dirección se encontraran los cuadros croatas de la escuela ustacha de Pavelic, que más tarde, una vez servidos los objetivos de De Gaulle, se sometieron al inglés para montar la tristemente célebre escuela de monstruos de Panamá.

Cuando Perón regresó a la Argentina y tuvo lugar la matanza de Ezeiza, en la que cayeron cientos de ingenuos militantes que iban a recibir a su líder, las órdenes de fuego se dieron en francés, aunque la proporción de croatas fuese similar a la que había en la OAS, puesto que se trataba de la misma gente: Pavelic fue protegido por Perón y sólo más tarde cooptado por De Gaulle, pero sus hombres venían de la experiencia argelina. En la última exposición de World Photo Press, que acabo de ver, está la imagen de un animal con forma humana, al que el hipócrita redactor de los textos de acompañamiento designa como "general disidente" en el Congo, un tipo siniestro, con unos ojos sin fondo, con un secuaz armado hasta los dientes a cada lado, y la pared que le guarda las espaldas se ve cubierta de pintadas con el nombre de su movimiento, de liberación, por supuesto, todas en francés. Tampoco esa guerra eterna y sin sentido se podría librar en las lenguas locales, ni se podría hacer propaganda o amenazar universalmente valiéndose de ellas. Hasta las más hondas desinteligencias requieren para realizarse que los enemigos se entiendan.

Pues bien: para los nacionalistas de todo pelaje, guaraníes o flamencos, catalanes o quebequeses, las lenguas han dejado de ser un instrumento de comunicación y han pasado a ser un objeto de identidad colectiva, cosa que está más allá del sentido común y de la prueba histórica. Nada sorprendente en una época en la que el derecho a la igualdad ha sido sustituido por el derecho a la diferencia. Nada menos.
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Horacio Vázquez-Rial
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martes, 11 de noviembre de 2008

«Gleichschaltung»

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ABC
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EN Cataluña ya saben hoy muchos que el negocio requiere sacrificios más allá del trabajo, el esfuerzo y la profesionalidad. Se requiere adaptación. El régimen acaba de dar un nuevo aviso a todos los que pudieran andar aún despistados. Las empresas de prensa, radio y televisión han de ser precursoras en la comprensión e interiorización de las realidades del entorno. Así lo entenderán los comerciantes, los funcionarios que aún no lo sepan, los empresarios y los obreros no convencidos por sindicalistas pagados para ser convincentes. Los catalanes lo van entendiendo. Hay que estar conectados a la misma onda que el poder para no sufrir sobresaltos. Las disonancias son harto perjudiciales para la salud, el patrimonio, la seguridad y por supuesto para la armonía. Los alemanes lo aprendieron en los años treinta. Y después de la guerra, los que tuvieron la poca fortuna de quedarse, nacer y crecer en la República Democrática Alemana. En alemán hay términos tan afinados y afilados que dan miedo. Uno de ellos es «gleichgeschaltet» (viene a ser algo así como «conectados en la misma frecuencia»). Se empezó a hacer muy pronto. Y no resulta muy difícil si hay medios y voluntad. Ya en 1933 -recuerdo que lo relataba el inolvidable Joachim Fest, pero también Sebastián Haffner sabía mucho al respecto- comenzaron los camisas pardas a corretear por los pasillos de las redacciones. Entraban sin llamar a los despachos de los directivos y responsables de opinión, política y cultura para recomendar lo que convenía publicar y escribir si se valoraba la vida plácida y la nómina. Llegaban y preguntaban a los venerables opinadores de la Frankfurter Allgemeine Zeitung entonces si valía la pena la ridícula insumisión ante la «Gleichschaltung». Pasó lo mismo en territorio comunista a partir de 1946. En los históricos periódicos de Berlín, Leipzig, Halle o Dresde. Todos sabían lo que significaba. No había que hacer proclamación pública de acuerdo. Bastaba con asumirla como un hecho más de la realidad social. Evitaba problemas laborales y económicos, sociales y de trato e integración de los hijos y la familia. Oponerse era absurdo y desleal hacia el bienestar de los más cercanos. En Cataluña ya van afilando el término. Nos lo cuentan Punto Radio y la COPE, además de todos los empresarios que se resisten a ser felpudo de la Generalidad o La Moncloa.
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El que más desparpajo tiene en esto, no es sorprendente, es «el Putin de Iznájar», también conocido como el «Strelnikov de Sant Jaume». ¿Se acuerdan de Strelnikov? El homo-soviéticus por excelencia. El aparatchik total. Más que adalides de la cochambre política e intelectual, del resentimiento enemigo de la libertad, el presidente de la Generalidad y su Gobierno son ya metáfora de todo ello. Pero está claro que no basta con una pieza tan triste y menor para explicar el inmenso desafuero. La vergüenza, el abuso y la cobardía tienen muchos más nombres que explican tanto alineamiento (Gleichschaltung) en la inagotable ofensiva contra la libertad en Cataluña y toda España.
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HERMANN TERTSCH
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lunes, 10 de noviembre de 2008

Herederos del espanto

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ABC
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El aquelarre jurídico abierto por el juez Garzón ha pasado a adquirir todos los componentes de un auto sacramental: un inquisidor poseído de la certeza de hacer justicia universal, no ya humana sino divina, la estigmatización del enemigo encapirotado, una buena dosis de cainismo y, por supuesto, calaveras y tibias que nos recuerdan la futilidad de la vida terrena y el castigo eterno del hereje. Todo muy barroco, como corresponde a las raíces de nuestra cultura. Aunque he leído el auto (un centón de argumentos ad hoc carente de unidad), no soy jurista y no voy a enredarme en sus argumentos, pero mal tiene que estar la dogmática jurídica cuando, tras analizar miles de fusilamientos y asesinatos, concluye abriendo una causa por «detención ilegal» y solicitando el certificado de defunción de los supuestos culpables, una astracanada para el sentido común y que debería serlo también para el jurídico. La justicia está para condenar o absolver, no para hacer historia, pero si no hay posible culpable, ¿qué sentido tiene un juicio?
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Por supuesto, como siempre, hay un fondo de verdad y de razón. Que todavía haya por las tapias y caminos de España enterramientos clandestinos es una vergüenza para todos, y quienes claman contra ello tienen toda la razón. Pero si yo me encuentro un resto humano, o sé que existe en algún lugar, supongo que lo propio es informar a la Guardia Civil, que ésta se persone y lo compruebe, que el juez proceda el desenterramiento, que se trate de identificar los restos, que se entreguen a los familiares si se han localizado, y que éstos procedan a su depósito en camposanto. Y todo ello por completo al margen de si se trata de fusilados o asesinados, de derecha o de izquierda, rojos o nacionales, de esta guerra, de la carlistada, o de ninguna. Y no por razones políticas o históricas sino por puro sentido común e incluso por exigencia del orden público. Hace falta sólo un poquito de humanidad, no mucha, para realizar esa tarea, que debería haber sido completada hace años con cargo al erario público, y para la cual no se necesitan ni jueces estrella ni causas generales ni leyes de memoria ni nada parecido. Sólo sentido común.
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Pero como siempre en los asuntos humanos, las cosas no son lo que son sino lo que parecen, la narrativa en la que los envolvemos y la imagen que nos hacemos. Y eso es lo malo, que algo tan elemental haya acabado en un aquelarre. Y la narrativa es que la transición la hicieron unos, y no otros, que la memoria histórica se censuró, que hay buenos y malos, que nosotros somos los herederos de los buenos, que es la hora de darle la vuelta y asentar la democracia sobre bases puras y no contaminadas por el pasado, y puesto que «ellos» tuvieron su justicia ahora nos toca a «nosotros». Todo ello es no sólo un disparate histórico, sino muy pernicioso.
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«En 1934 la Ejecutiva del PSOE, inspirada por Largo Caballero, aprobó un movimiento revolucionario cuyo objetivo era "hacerse cargo del poder si la revolcuión triunfaso". También eso rompía la legalidad republicana»
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Para comenzar, no es cierto, es falso (y casi insultante), sostener que la transición autocensuró el pasado y se construyó sobre la amnesia. Comencé a escribir mi tesis doctoral sobre Julián Besteiro, líder socialista condenado a muerte por un consejo militar franquista, en pleno franquismo, en 1970, y se leyó en 1972 en la Facultad de Derecho de Madrid; poco después fue editada por Cuadernos para el Dialogo. Por supuesto, el mío no fue un caso aislado, en absoluto. Elías Díaz había creado un equipo de investigación para rescatar el pensamiento heterodoxo español, y se publicaron muchos trabajos y tesis. Y la iniciativa de Elías Díaz tampoco fue un caso aislado. De modo que fuimos muchos los que no tuvimos que esperar al segundo gobierno socialista para empezar a recobrar la memoria; algunos lo hicimos durante el franquismo. La sorpresa es que aquella recuperación fue menos ingenua, «naive» y maniquea que la actual, retorcida de intereses políticos electorales y nacionalistas y que, sin darse cuenta, reproduce argumentos y actitudes del franquismo como en un espejo.
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¿Hace falta recordar datos elementales y bien sabidos? Al parecer sí, pues muchos de los fanáticos de la memoria parecen tener poca. Por ejemplo, recordemos que en enero de 1934 la Ejecutiva del PSOE, inspirada por Largo Caballero, aprobó organizar «un movimiento francamente revolucionario con toda la intensidad posible y utilizando los medios que se pueda disponer», cuyo objetivo era «hacerse cargo del poder político el Partido Socialista y la Unión General, si la revolución triunfase». Una resolución que dio lugar a la Revolución de Octubre de 1934, para la que Indalecio Prieto se había transformado en contrabandista de armas y Largo Caballero en el Lenin español. ¿Vamos pues a olvidar que el mismo Partido Socialista y la UGT rompieron radicalmente con la legalidad republicana, o que el catalanismo hizo lo mismo cuando el 6 de octubre de aquel año Companys declaró unilateralmente el «Estat Català»? De modo que cuando el 18 de julio del 36 unos generales se sublevaron, con notable apoyo civil por cierto, ¿cuál era la legitimidad de unos y otros para criticarlos? ¿Ha condenado el PSOE o la UGT (que hoy se persona en la causa de Garzón) la Revolución de Octubre y a quienes la prepararon? Desde luego las estatuas de Largo y Prieto fueron puestas en la Castellana por la democracia, y ahí siguen, al lado de la ausente de Franco. Y no lo critico, aunque más merecimientos para estar en ese lugar tenía Julián Besteiro, por ejemplo, que se opuso a todos esos disparates una y otra vez, sin éxito alguno.
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La transición se hizo sobre el supuesto de que la guerra civil fue eso mismo, una guerra civil, no un simple golpe de Estado, y menos una suerte de ocupación militar por un ejercito extranjero que no se sabe de donde venía. Y sobre el supuesto de que esa guerra nunca debió de ocurrir, que nuestros padres (probablemente tus abuelos) se equivocaron al no saber entenderse, que fue un horror por las dos partes, un fracaso colectivo que se trataba de enmendar décadas más tarde evitando el error de la República: ser de una parte y no de todos.
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«Si esta democracia, como pretende ahora el Gobierno, es heredera de la república, si es la continuación de los "rojos", si es el triunfo de los vencidos, debe saber que deja fuera a media España»
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Por supuesto que hubo una brutal represión durante y después de la guerra, que merece ser historiada, pero fueron miles los asesinados por anarquistas o comunistas, muchos de los hoy «republicanos» luchaban, no por la República «burguesa» (vade retro), sino por la anarquía o por Stalin y la revolución comunista, la República se enfangó en guerras civiles dentro de la guerra civil (puestos a recordar, recordemos a Orwell), hubo checas, paseos y asesinatos en el Madrid o la Barcelona republicanas, y de haber ganado los «rojos» la represión posterior hubiera sido también considerable, y otra España, otra media, habría sido la emigrante y exiliada. Y esto también debe ser historiado por la democracia. Puestos a recordar, recordemos que fueron las mejores cabezas de la «República de los intelectuales» las que se retiraron horrorizadas, tras constatar «no es esto, no es esto». Creer que hubo un lado bueno y otro malo es lo que nos dijo Franco durante cuarenta años, y contra esa idea, históricamente (casi) tan falsa como la simétrica, se hizo la transición. Pues desgraciadamente para España y los españoles no hubo un lado bueno, sólo hubo hombres buenos, y estos se encontraban en todas partes.
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La transición no se asienta en el olvido, sino todo lo contrario; se asienta en el recuerdo obsesivo y presente de un horror que nunca jamás deberá repetirse, un recuerdo reprimido, sí, pero presente y vivo. Los vencidos pueden recordar y recuerdan el horror de aquellos años, pero bastaba hablar con los vencedores para darse cuenta de que aquel espanto pesaba sobre ellos igualmente: los paseos, los asesinatos de amigos y familiares, las desapariciones, las sacas, las checas. Y por supuesto, la transición se asentó en el miedo a que el horror pudiera volver a ocurrir, miedo que alimentó la voluntad de consenso y de acuerdo. Nada nuevo, pues es bien sabido que buen número de democracias se asientan en la experiencia terrible de la guerra civil y el «never more», el nunca jamás.
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Por ello, cuando este gobierno cae en la tentación adanista (y tan hispánica) de refundar el Estado en una segunda transición (confundiendo un cambio de gobierno con un cambio de régimen), para asentarlo de nuevo como heredero y continuador de la República, comenzó a abrir las fosas (no las materiales, por cierto, que es lo que debía hacer, sino las simbólicas), convocando a todos los espíritus y fantasmas del pasado. Pues si esta democracia es la heredera de la República, si es la continuación de los «rojos», si es el triunfo de los vencidos, debe saber que deja fuera a media España, la que luchó contra ellos y sufrió el otro horror, y en lugar de cancelar la Guerra Civil la convoca de nuevo, la abre y la continúa. Y a quienes les preocupa la política de la crispación, tan de moda últimamente, harían bien en fijarse también en ésta, que se dobla del intento de lanzar a las fosas exteriores de la democracia a la oposición, estigmatizada como heredera del mal, para alcanzar así una hegemonía gramsciana que coquetea con el autoritarismo.
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Que nadie nos obligue a elegir entre unos y otros muertos, como antes entre el Gulag y el Holocausto o entre Chile y Camboya. Pues no somos los herederos de un lado o del otro, sino los herederos del horror y del dolor de todo el horrible siglo XX. No nos une el amor, decía Borges, sino el espanto, huimos de aquello, no pretendemos convocarlo. Heredamos la guerra, con toda su vesania, no un lado. La historia jamás olvida aunque la justicia humana no pueda no hacerlo, pero si se trata de hacer memoria y justicia habrá que hacerla a dos manos, no dando por buena la memoria y justicia franquista contra los «rojos» para abrir ahora otra simétrica causa general contra los «nacionales». Pues tampoco la democracia ha rehabilitado ni aceptado a los asesinados por la República. No podemos volver a escribir la historia, que antes sufrimos como vencidos, para hacerla ahora como vencedores. Nadie venció, todos perdimos padres, abuelos, esposas, hijos, hermanos.
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Pero España y su liderazgo parece haber perdido el pulso y el norte, y tan malo como el daño emergente que hacen estas políticas lo es el lucro cesante. Los españoles hemos progresado fantásticamente estos últimos treinta años. Y lo hemos hecho porque hemos sabido seguir el consejo de quienes nos precedieron. De una parte, despensa y escuela, como quería Costa, trabajo, seriedad, ahorro, y sobre todo, mirar al futuro y no al pasado, «cerrar con siete llaves el sepulcro del Cid», construir un porvenir de paz y prosperidad para nuestros hijos, no vengar las afrentas de nuestros abuelos. No se puede hacer nación ni patria, ni se puede guiar a un pueblo, mirando por el espejo retrovisor para solucionar el pasado. Y el otro consejo que hemos seguido también: mirar hacia fuera y no hacia adentro, pues la solución es Europa y el mundo y no ensimismarse en una mirada local, provinciana, justo cuando el futuro de España está, más que nunca, fuera de España. En definitiva, hacernos, no deshacernos, pues mientras volvemos la mirada (¡otra vez!), al pasado y hacia adentro, es el futuro y el afuera lo que nos asalta, como ocurre en estos días de recesión económica. Las políticas de la memoria, al igual que las políticas de la identidad, generan un fuerte daño emergente pues nos enfrentan en lugar de unirnos. Pero implican además un enorme lucro cesante ya que mientras hacemos unas cosas no hacemos otras, no hacemos los deberes en economía, en justicia, en educación, en innovación, en competitividad, en presencia exterior. ¿Queremos arreglar el pasado con aquelarres para hacer una imposible justicia a nuestros abuelos, o deseamos encaminar el futuro de nuestros hijos y nietos? «La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido», decía Nietzsche. Ya cometimos el primer error; no caigamos ahora en el segundo.
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EMILIO LAMO DE ESPINOSA
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De Ciutadans a l'Ajuntament

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Revista Actual
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L’Agrupació de Blanes de Ciutadans - Partido de la Ciudadanía (C’s) ha presentat una proposta a l’ajuntament per tal que prengui mesures per fer front a la crisis econòmica que pateix la ciutadania. L’Ajuntament hauria de donar exemple i s’hauria d’estrènyer el cinturó, com està fent la majoria dels blanencs, i és incomprensible veure com altres ajuntaments prenen mesures per ajudar a la ciutadania a fer front a la crisis i el nostre ajuntament no ha manifestat cap intenció ni cap acció. L’Ajuntament, a part de gestionar, ha de donar exemple a la ciutadania.
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La proposta presentada per C’s, demana, entre altres coses, la congelació de sous i dietes dels regidors, la limitació del creixement dels funcionaris municipals i que només es cobreixin les vacants que siguin estrictament necessàries, així com que s’evitin inversions innecessàries de les quals es pot prescindir o l’eliminació de les subvencions a plataformes i entitats independentistes.

Amb aquests diners, es podria rebaixar l’IBI, augmentar les ajudes per als llibres escolars i reduir el preu del transport públic. Són més importants les ajudes socials que la independència de Catalunya.
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Sonia Pérez.
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domingo, 9 de noviembre de 2008

'The Economist' denuncia "dogmatismo lingüístico" en Catalunya

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e-noticies.es
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El semanario The Economist denuncia, en su opinión, el "dogmatismo lingüístico" en Cataluña en el suplemento dedicado a España ("The party's over") de su número de esta semana (8-14 de noviembre del 2008). El semanario británico asegura que el Estado de las autonomías "ha sido beneficioso para España, pero quizás ha ido demasiado lejos" y, entre otras afirmaciones, explica que "la lengua se ha convertido en una obsesión para los nacionalistas".

La revista recuerda que Franco prohibió el catalán, el vasco y el gallego y que ahora estas lenguas son oficiales "en sus respectivos territorios". "En Cataluña, la política oficial del Gobierno de la Generalitat (el gobierno regional), bajo los nacionalistas -algunos de los cuales eran realmente localistas- o ahora con los socialistas, es de 'bilingüismo-". "A la práctica -continúa- eso significa que toda la enseñanza primaria y secundaria se hace en catalán con el español como lengua extranjera. El catalán es también la lengua del gobierno regional. Un español que no habla catalán casi no tiene ninguna posibilidad de enseñar en la universidad en Barcleona. Una película en español no recibirá subvenciones públicas".

El semanario lo contrapone con unas declaraciones de Artur Mas, de CiU: "si no hacemos un gran esfuerzo para preservar nuestra lengua, corre el riesgo de desaparecer". The Economist recuerda también, sin embargo, que Fernando Savater, Plácido Domingo, Iker Casillas y otros han firmado "un Manifiesto defiende del derecho de los ciudadanos a ser educados en español".

jueves, 6 de noviembre de 2008

La vuelta al mundo de Carod

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ABC
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El catalanismo sin fronteras que promueve el republicano Josep Lluís Carod-Rovira escandaliza a PP y Ciutadans, tanto por los recursos destinados, seis millones de euros, como por el momento de crisis económica en el que se produce. Carod, el conquistador, se dedicó durante el primer semestre de este año a otorgar subvenciones a colegios franceses y casas regionales («casals») repartidos por todo el mundo, así como a dar apoyo económico a deportes minoritarios como el fistball, con supuesta vocación de competición internacional.

De esta forma, Vicepresidencia extiende su red identitaria hasta el último confín de la tierra, como Australia, Guinea Ecuatorial o Suecia, donde las agrupaciones de catalanes afincados en esos países tienen garantizada una ayuda económica, que en algunos casos alcanza los 200.000 euros, por el mero hecho de enarbolar la bandera de la catalanidad en sus nostálgicas reuniones.

Gracias al olfato de Carod para detectar patriotismo más allá de las fronteras catalanas, otras entidades situadas en el exterior pueden beneficiarse de esas subvenciones. Además de la Asociación Amigos de la Bressola, que se llevó hasta 625.800 euros por promocionar la lengua catalana en escuelas públicas en el sur de Francia, otros centros educativos son favorecidos económicamente, como el Espai Català Topalekua, en el País Vasco, o la Federación Escola Valenciana.

Los Presupuestos de la Generalitat para 2009 incluyen una partida de 2,2 millones para oficinas y misiones exteriores, un 65% más que en 2008

Pero el año próximo habrá más «picas en Flandes». O al menos, más recursos económicos para hacerlo. Según denunció ayer el presidente del grupo parlamentario del PP, Daniel Sirera, los Presupuestos de la Generalitat para 2009 incluyen una partida de 2,2 millones de euros destinados a delegaciones, oficinas y misiones exteriores. Esta cifra supone un aumento del 63% respecto a 2008, año en el que la cifra dedicada a este apartado ascendió a 1,3 millones de euros. Un incremento destacable si se compara con el que han experimentado los departamentos de Salud o de Educación.

Falta de sensibilidad

Sirera calificó de «impresentable» esta partida presupuestaria. «Creo que los catalanes no merecen tener un Govern que da prioridad a promocionarse en el exterior, a subvencionar entidades que no están en Cataluña, y que no contribuyen a la mejora de la calidad económica de nuestro país», dijo Sirera, quien criticó la «falta de sensibilidad» de Montilla por este «despilfarro» en época de crisis. Recordó, asimismo, el aumento del sueldo de los miembros del Gobierno catalán, basado en un supuesto convenio que, según el PP, no existe.

Por parte de Ciutadans, Albert Rivera dijo que la Consejería de Vicepresidencia es el «agujero negro» de la Generalitat, pues su titular «no sólo no se aprieta el cinturón, sino que actúa como si la casa fuera grande».

Paralelamente, este Departamento ha creado un nuevo galardón, los Premios Pompeu Fabra para reconocer a las personas y entidades cívicas que contribuyan al impulso del catalán. Un galardón que no tendrá dotación económica.

martes, 4 de noviembre de 2008

Comunicat de Premsa

Comunicat de premsa sobre els pressupostos municipals

L’Agrupació de Blanes de Ciutadans - Partido de la Ciudadanía (C’s) vol fer arribar a l'Ajuntament de la localitat una sèrie de consideracions sobre els pressupostos municipals, recentment aprovats.

En primer lloc, volem fer recordar al consistori que, fa uns 20 dies, els hi vam presentar diverses propostes per a fer front a la crisi. Hem vist que, per desgràcia, no se'ns ha fet massa cas, i s'han ignorat mesures que creiem que podrien ajudar molt a tots els habitants del municipi.

En canvi, el consistori ha acordat una pujada general dels impostos, que si bé s'ha intentat que no sobrepassi el nivell de l'IPC, veiem en molts casos exagerada i injustificada.
S'incrementen els impostos de les escombraries, el de l'aigua, l'IBI (el qual, ara per ara, ja està a un nivell altíssim comparat amb altres municipis de l'Estat), i l'Impost sobre Activitats Econòmiques.
No obstant, la pujada que veiem més exagerada és la de l'impost dels casals municipals d'estiu, que patirà un increment d'entre el 11,7 i el 18,58%.

La única mesura presa per l'Ajuntament que des de C's trobem adequada és la que fa referència a la possibilitat d'ajornar el pagament dels impostos municipals. La possibilitat de pagar els impostos en deu mensualitats sense interessos creiem que és interessant, ja que pot beneficiar a la ciutadanía en el seu conjunt, permetent que les famílies que estàn patint la greu crisi financera actual puguin optar per una solució més flexible a l'hora de pagar. A més, l'Agrupació de Ciutadans de Blanes creu que aquesta, l'única, mesura positiva, és més una "cortina de fum" que no pas una altra cosa, ja que el que es vol en realitat és enmascarar, i fer passar desaparcebuda, la pujada d'impostos. Tot i que aquesta mesura pugui tenir certa eficàcia, creiem que aquesta és "la xocolata del lloro", ja que l'Ajuntament simplement pren una mesura per reduïr els efectes de la pujada d'impostos que ell mateix ha decidit, i que resulta a tots els efectes insuficient.